Cómo superar el miedo a volar

Si has llegado a este post es porque tienes miedo a volar. Y no estás solx. Por muchos aviones que hayamos cogido en nuestros viajes, a Dani y a mí se nos ponen de corbata cada vez que nos montamos en uno. 

Contándotelo ahora por escrito suena tonto, pero si el vuelo dura 12 horas, son 12 horas que me paso pensando en que se va a soltar un ala, se va a parar uno o los dos motores, una turbulencia nos va a mandar a tomar por saco y va a volcar el avión, o, lo peor de todo, que el avión va a dejar de funcionar de repente y se va a caer del cielo.

En mi caso, tener información sobre algo que me da miedo me ayuda a afrontar las situaciones con datos en la cabeza. Por ello, la última vez que volé decidí coger el toro por los cuernos e informarme todo lo posible sobre volar en avión. Y, aunque no me ha quitado el miedo a volar milagrosamente, me ha ayudado a reducir bastante la ansiedad.

Y como compartir es vivir, vengo a contarte lo que aprendí. Abróchense los cinturones (guiño, guiño), que vienen curvas.

Ten en cuenta que estoy haciendo un resumen de lo que he investigado para mi uso personal. Y es lo que me ha funcionado a mí.

 

No soy profesional de la aeronáutica, la aerodinámica, ni de la psicología. Solo soy una personal normal con miedo a volar compartiendo sus trucos. 

 

Este artículo no es en ningún momento una sustitución de consejo profesional.

Aunque no tengo ni idea de aerodinámica, sí que sé una cosa. La teoría: el avión se mantiene en el aire porque las alas empujan el aire hacia abajo.

El avión es capaz de hacer esto de volar solo cuando se está moviendo. Lo que tiene sentido porque todxs hemos visto aviones aparcados en el aeropuerto y ninguno levita.

Para poder volar, la aeronave necesita acumular una cierta velocidad en el despegue. Una vez corre todo lo que necesita, las alas acumulan la suficiente velocidad aerodinámica como para superar el peso del avión.

Pero eso no lo es todo.

Yo confundía la habilidad del avión para volar con la necesidad de tener unos motores que lo muevan por el aire. Y resulta que no. Si no, los planeadores (aviones sin motor) no serían capaces de volar durante horas. Y esto es porque según estos señores de la aerodinámica, la altitud siempre se puede “intercambiar” por velocidad aerodinámica.

Pues con los aviones normales pasa lo mismo. Incluso si al piloto se le ocurriera apagar los motores en mitad del cielo, la nave no caería de golpe, sino que podría planear hasta aterrizar de forma segura. Por supuesto, ir dentro no iba a ser bonito, ya que no iba a bajar con tanta elegancia como un planeador, y no puede volver a volar hacia arriba; pero tampoco iba a caer como un plomo. 

También me tranquilizó saber que las escuelas de aviación son previsoras y entrenan a los pilotos específicamente para volar con cualquier número de motores rotos; incluyéndolos todos. De nuevo, volver al suelo tras una emergencia con los motores no iba a ser bonito, pero sobreviviríamos.

Superando el miedo a volar. Los giros

Mucha gente (yo) se asusta cuando un avión hace un giro inclinado. Normalmente en los vuelos de pasajeros, ya saben que llevan histéricos (como yo), y tratan de que los giros no se noten. Pero muchas veces no se pueden evitar, especialmente en el despegue, y necesitan girar bruscamente para no entrar en zonas sensibles a los ruidos (zonas residenciales, colegios, hospitales…etc). 

Y en estos casos yo suelo pensar que están habiendo problemas en el motor de despegue (que no se si existe) y nos vamos a morir todos, pero resulta que no.

También cabe destacar que los aviones no giran con un timón como los barcos en el agua; necesitan inclinar las alas para poder hacerlo. Por razones aerodinámicas que no termino de entender, esta inclinación mueve algo que hace que nosotrxs, dentro del avión, sintamos que nos tiran hacia abajo.

Así que cuando sentimos que el avión se está inclinando demasiado, y que va a volcar, nos equivocamos. De hecho, un avión puede inclinarse todo lo que quiera.

El avión podría hasta darse la vuelta y volar boca abajo, que sería completamente seguro. Eso sí, quien no tuviese el cinturón de seguridad abrochado se iba a llevar un disgusto.

Superando el miedo a volar. Los ruidos

Los soniditos durante el vuelo son un tema para echarle de comer a parte. Si me preguntas a mí, cada ruido nuevo (ni que volase en avión todos los días) me suena a que nos caemos y voy a tener que vivir en una isla desierta con osos polares (si no has visto Lost, es una referencia a Lost ;D ).

Pues bien, resulta que tampoco. Que aunque no lo creamos, la mayoría de ruidos son totalmente normales. Te propongo que te hagas una lista y, en el siguiente vuelo, intentes identificarlos todos. 

  • Justo después del despegue, se repliega el tren de aterrizaje, lo que causa un ruido sordo.
  • También puede que oigas una especie de zumbido cuando el motor repliega los alerones interiores y los spoilers. Estas partes sirven para darle chicha en el despliegue y realentizar la nave en el descenso.
  • Puede que oigas los motores moderando la marcha cuando se estabilizan para el modo crucero.
  • Seguramente vuelvas a escuchar el zumbido de los alerones y spoilers a la hora de descender y aterrizar. Al fin y al cabo, es su trabajo.
  • Finalmente, antes de aterrizar, volverás a escuchar el ruido sordo del tren de aterrizaje desplegándose.

Superando el miedo a volar. Las turbulencias

El diccionario de definiciones de Oxford Languages define turbulencia como «Movimiento desordenado de un fluido en el cual las moléculas, en vez de seguir trayectorias paralelas, describen trayectorias sinuosas y forman torbellinos.»

En mi cabeza, turbulencia suena a «se cae el avión ya mismo y te va a pasar como a los de Lost o Viven». Y creo que si estás por aquí, seguramente te pase lo mismo.

Así que bienvenidx al mundo de las turbulencias. En esta sección te voy a contar lo que dice sobre ellas la gente que sabe y analizaremos cuándo son peligrosas y cuándo no lo son.

Las turbulencias. Lo básico

Bueno, hemos llegado a cuando la matan. No se tú, pero para mí y mi miedo a volar, los ruidos son una nimiedad al lado de las turbulencias. 

La verdad que, junto con la explicación de los ruidos, entender qué son las turbulencias y por qué pasan, me ayudó un poco a calmarme y darme cuenta de que eran cosas normales.

Y es que, resulta, que el avión se mueve por un aire que se está moviendo a su vez. Ese aire se mueve de una manera similar al agua, con sus remolinos y olas, aunque no podamos verlo.

Esas corrientes de aire varían, y al volar rápidamente entre ellas, es cuando viene la sensación de turbulencia. Seguro que has oído la palabra  “bolsa de aire”. Pues no tiene nada que ver con una bolsa de aire, ya que el avión no entra en un agujero en el cielo. La sacudida de la turbulencia viene de cruzar entre las corrientes.

Como con todo en esta vida, hay varias cosas que pueden causar las turbulencias. Si te soy sincera, no sé porqué, pero saber esta información me ayudó a quitarle un poquito el miedo a volar. Espero que a ti también.

Corrientes de convección: aparecen cuando el sol calienta el suelo, causando que el aire suba. Cuando el aire sube, se enfría y crea nubes. De esas blanquitas y esponjosas, que parece tan inofensivas desde fuera pero están hirviendo con actividad por dentro.

Por ello los pilotos siempre buscan espacios limpios por encima de estas nubes, pues es donde termina la convección.

Después del atardecer el aire generalmente está mas “calmado” debido a que con la marcha del sol se termina la actividad convectiva.

Pero no te preocupes, que para nuestro gozo, hay otros tipos de turbulencia que pueden pasar siempre, incluso de noche.

Obstrucciones al flujo de viento: estas por ejemplo, causan todo tipo de remolinos y corrientes. Y como su nombre bien lo indica, es cuando el flujo de viento se ve interrumpido por algo.

Seguro que alguna vez has visto papelitos volando en círculos entre edificios en una ciudad; en un avión ese efecto se nota sobre todo cuando se vuela sobre montañas. Especialmente sobre las Rocosas en Estados Unidos o los Alpes en Europa. 

Ya sabemos donde no ir 😉

Cizalladura del viento: esto ocurre en el límite entre vientos de diferentes velocidades, direcciones, o ambas. Son más comunes en las fronteras entre frentes climáticos y es más fácil que te las encuentres en aviones grandes volando a grandes altitudes cerca del jet stream (autopista de aire que existe en las capas altas de la atmósfera y cuyos vientos pueden superar los 400 kilómetros por hora.)

miedo a volar turbulencias

Las turbulencias. Los peligros

Aunque para gente como nosotrxs con miedo a volar no lo parezca,  las turbulencias generalmente no son peligrosas. Pero hay alguna probabilidad de que sí lo sean.

Voy a contarte los aspectos peligrosos de las turbulencias. Si prefieres no saberlas para no avivar tu miedo a volar, saltate este apartado.

Antes de contarte historias de terror, hay que saber que los vuelos comerciales prefieren volar con un rumbo y altitud constantes porque es conveniente. 

En primer lugar, el trabajo de los controladores aéreos es evitar que los aviones choquen unos con otros. Y su labor sólo es posible si los pilotos vuelan por caminos predecibles en cada segmento del viaje.

En segundo lugar, los pasajeros solemos marearnos si la nave se mueve de manera errática. Por lo que el volar derecho y estable hace que el vuelo sea más placentero tanto para nosotros como para la tripulación.

Para terminar, como la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, volar derecho hace que sea más económico. 

Bueno, en realidad, como la superficie terrestre está curvada, las rutas aéreas son en forma de curva, y no rectas. Pero ya nos entendemos.

Cuando un avión atraviesa aire turbulento, tiende a sacudir las alas y oscilar de arriba abajo. Todo porque el aire en el que vuela se mueve de manera errática. Aunque desde dentro parezca que sí, estos movimientos no tienen nada peligroso, pues no hay ley física que diga que un avión tenga que volar en línea recta a una altitud constante.

Como hablábamos antes, un avión es capaz de volar boca abajo sin que pase nada. Y si no, que se lo digan a los pilotos acrobáticos cuando dan txiribueltas por el cielo.

Con esto te quiero decir que, aunque una turbulencia obligue al avión a volar en posiciones raras, no significa que estemos en peligro. Normalmente.

Venga, seamos masoquistas y empecemos a hablar de los peligros reales de las turbulencias.

Peligros reales de las turbulencias: Fallo estructural

De acuerdo con la gente que sabe de esto, todos los aviones están diseñados para soportar mucho más estrés del que ocurre en un vuelo normal; incluyendo las turbulencias. Pero el aire turbulento en tormentas fuertes puede ser tan poderoso como para hacer añicos un avión pequeño. 

Que divertido saber esto, ¿a que sí?

Igual te calma saber que me refiero al peligro de meterse de lleno en medio de las tormentas más grandes y malas que haya. Y ningún piloto competente se metería ahí queriendo.

Si que es verdad que muchos aviones pequeños de aviación general han sido destruidos en tormentas. Todo porque los pilotos volaban entre nubes y, al no tener radar a bordo para distinguir la tormenta de las nubes, se metieron de lleno en la boca del lobo.

Te consolará saber que la aviación comercial (la de los vuelos que tomamos nosotrxs), tiene bastante mejor historia que la aviación general.

Las personas encargadas de planear los vuelos, siempre organizan las rutas para evitar las tormentas, incluso cancelando los vuelos si no los ven viables por ese motivo.

Recordaré esto la próxima vez que me cancelen un vuelo por mal temporal.

Como nunca se puede ser demasiado precavido, en caso de que la planificación falle, los aviones “normales” tienen radar a bordo para distinguir las tormentas de las nubes. Redireccionando el avión para esquivarlas.

Peligros reales de las turbulencias: Lesiones de los pasajeros

Cuando un piloto se mete (sin saberlo) en aire que se mueve hacia abajo, el avión baja con el aire. En esa bajada, todo lo que no esté amarrado a la nave (como la comida o pasajeros que no tengan el cinturón abrochado), puede acabar lanzados por la cabina.

Los servicios climatológicos de aviación pueden predecir las turbulencias para que los pilotos estén avisados y puedan intentar evitarlas. Eso explica que enciendan la señal de “abróchense los cinturones” antes de que empiecen los baches.

Lo malo es que hay algunas turbulencias que no tienen nubes alrededor que avisen de que vienen, por lo que cabe la posibilidad de encontrárselas sin tiempo para avisar a los pasajeros.

Así que ya sabes, la próxima vez que vueles déjate el cinto puesto, aunque sea flojito, para evitar un susto.

Peligros reales de las turbulencias: Pérdida de altitud cerca del suelo

Los cambios repentinos de altitud también pueden ser consecuencia de volar en aires turbulentos. Cuando estás a miles de metros sobre el suelo, la pérdida de unas decenas de metros de altitud no significa nada. 

Pero cuando esas decenas de metros son lo único que separa el avión del suelo, como cuando está despegando o aterrizando, esa pérdida de metros puede ser un problemita.

Esta pérdida de metros vitales suele ser causada por… ¿lo adivinas?…redoble de tambores… ¡Nuestras amigas las turbulencias! 

Estas tienen que ser lo suficiente graves como para liárnosla, y normalmente vienen por dos motivos:

Turbulencias de estela. 

Ocurren cuando el avión deja un rastro de aire revuelto tras de él, como consecuencia de volar.

Esta turbulencia es más grande cuando se vuela más lentamente durante el despegue o aterrizaje. No es un peligro para el avión que la causa, pero cualquier nave volando demasiado cerca puede encontrársela y perder el control.

Esta es la razón por la que puede que hayas tenido que estar en un avión que da vueltas hasta que le permitan aterrizar. O que hayas estado esperando en la pista de despegue un buen rato.

Los controladores son muy estrictos con que haya espacio entre aviones a la hora de aterrizar o despegar. Más vale causar retrasos que tener un disgusto.

Tormentas. 

Sí, vuelvo a ellas; pero es que son como un grano en el culo.

No voy a repetir lo que hacen las tormentas, que ya sabemos el papel importante que juegan en los problemas que te puedes encontrar en el aire. Pero también dan por saco en el aterrizaje y despegue.

Las tormentas, entre otras cosas, causan corrientes descendientes fuertes y repentinas. Y ya sabemos que si el avión se mete en una, o se acerca demasiado, se va a ir para abajo.

Muchas de las naves que se han estrellado en el aterrizaje lo han hecho porque han descendido hasta el suelo antes de poder recuperarse de una de estas corrientes.

Como no hay mal que por bien no venga, estos accidentes han servido para que los pilotos sean más conscientes del problema y que muchos aeropuertos hayan instalado detectores especiales para estos tipos de vientos.

Peligros reales de las turbulencias: Cambios de viento cerca del suelo

El aire turbulento en las alturas no es un problema para la velocidad aerodinámica del avión. No importa cómo de rápido “sople” el viento, y no importa si el avión vuela a favor o en contra del viento. Todo lo que importa en materia aerodinámica es que el avión se mueva lo suficientemente rápido respecto al aire a su alrededor para poder mantenerse volando.

Te lo explico a ver si tú lo entiendes y te sirve para tranquilizarte. A mí la verdad es que me sigue pareciendo magia. Pero bueno, si la gente que sabe nos cuenta que es seguro, habrá que creerles.

El problema de seguridad viene cuando el avión está a punto de aterrizar y el viento cambia de repente a viento de cola; pues el avión puede “volarse” de la pista.

De hecho, muchos de los accidentes pasan así. Los pilotos se ven presionados para aterrizar en los alrededores de una tormenta, en vez de desviarse a otro aeropuerto, y les sorprenden vientos fuertes y erráticos. Estos vientos hacen que al tomar tierra, el avión aterrice demasiado dentro de la pista, pierda el control, y se salga de la pista.

Si te consuela, estos cambios de viento solo pasan cuando hay una tormenta cerca. Y para que pase, el viento tiene que cambiar de dirección radicalmente. Los vientos fuertes en sí, no suelen suponer ningún problema para los vuelos comerciales.

Las turbulencias. El resumen

En resumen, ¿deberían darnos miedo las turbulencias? en general no. Sé que es fácil decirlo desde el sofá de mi casa. La próxima vez que me monte en un avión te cuento.

Pero con todo esto que hemos analizado, solo deberíamos de preocuparnos si nos encontramos en un avión que intenta aterrizar en medio de una tormenta grande.

Si alguna vez nos vemos en esas (toco madera), quizá nos consuele saber que aún con un tormentón, cientos de aviones aterrizan y despegan de manera segura todos los días con mal tiempo. Y que los pilotos saben lo que hacen, habiendo entrenado para volar con todo tipo de climatología.

Y, como último consuelo, las aerolíneas van a preferir cancelar el vuelo si ven problemas, que indemnizar a nuestras familias por que el avión se haya ido al orto.

meditacion miedo a volar

Superando el miedo a volar. El factor psicológico

Muchas veces el miedo a volar viene de sentir que no tenemos el control del avión en caso de que pase algo. Que ya me dirás tú qué diferencia iba a hacer que tuviera el control, como si supiera pilotar un avión…

Ya que es imposible tener la sensación de control, o evitar que el avión gire, haga ruidos raros o se encuentre turbulencias; podemos controlar nuestro miedo. O intentarlo.

Y una cosa que me funciona a mí es intentar no pelear contra ese miedo, no pasarme el vuelo acojonada deseando no estarlo. 

La parte del cerebro que hace que nos caguemos de miedo a volar cuando hay turbulencias, el avión gira…etc. es la parte primitiva del cerebro que entiende los hechos, no las palabras (se encarga del comportamiento y no del lenguaje). Y esta parte del cerebro está diseñada para igualar el malestar emocional con el peligro físico. 

Cuando nos agobiamos con el primer bache de las turbulencias, nuestro cerebro interpreta que estamos en peligro inminente y manda señales a nuestro cuerpo para que suelte los químicos de “lucha o huída” que causan agitación psicológica.

En ese momento tenemos dos opciones.

Si crees que hay un peligro, y que tienes que hacer algo para luchar contra él, animas a que tu cerebro siga soltando esos químicos y vas a terminar teniendo pánico. 

Es decir, si nos asustamos porque el avión se inclina mucho al girar, y alimentamos ese miedo, pensado cosas como “ya verás, nos vamos a caer”, el cerebro dice “hostia, que estamos en peligro real. Manda más químicos de estos para que espabile y haga algo, que nos morimos”.

Hemos dicho que esta parte de cerebro no entiende las palabras, solo los comportamientos, por lo que no le va a servir de nada que nos digamos a nosotrxs mismxs que no pasa nada. Ni intentar racionalizarlo con palabras.

Por eso, solo nos queda la segunda opción. Que si te soy sincera, no hace que se te quite el miedo a volar por arte de magia, pero a mí, me funcionó.

Y esta segunda opción es parar el pánico hablando el mismo idioma que nuestro cerebro. Comportándonos como si no estuviéramos en peligro. Y para ello, hay que dejar de luchar contra el miedo a volar.

Esta es la técnica que usé yo:

  • En vez de respirar de manera rápida y poco profunda, concéntrate en respirar profundamente de manera lenta.
  • En vez de mirar a tu alrededor asustadx a ver qué pasa y mirar si las azafatas parecen asustadas (esto hacía yo :D); cierra los ojos.
  • En vez de agarrarte al reposabrazos como si te fuera la vida en ello, relájate. Cálmate y húndete en el asiento como si fuera el sofá de tu casa.
 

Este comportamiento le va a decir a esa parte puñetera de tu cerebro que no pasa nada. Haciendo que se apaguen las alarmas de peligro en tu cabeza y se acaben los químicos de “lucha o huida”. Y te sentirás mucho mejor.

Practicar esta técnica te ayudará a que, la próxima vez que te de miedo algo que pase durante el vuelo, sepas que no pasa nada, que no estás en peligro, solo es tu miedo a volar manifestándose.

Si has llegado hasta aquí, darte mil y una gracias por leerme. Espero que haberte leído este tochazo te sirva para pasarlo un poco mejor con el miedo a volar en tu siguiente viaje. Si es así, por favor avísame para que me muera de ilusión 😉

Y como no se muy bien como finalizar todo esto, te dejo por aquí una anécdota de viaje en avión. A ver si te saca una sonrisilla.

¿Qué opinas del tema? ¿Te ayuda tener toda esta información para superar el miedo a volar?

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Cristina Peñaranda Viajamoslowcost

ESCRITO POR: 

Cristina Peñaranda. La que escribe y dibuja. ¿Quieres saber más sobre mí? Sube que te llevo ✈

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